martes, 4 de noviembre de 2008

El nombre de la isla

La isla ha recibido varios nombres: La Española, de Santo Domingo, de Haití, etc. En el mundo angloparlante y en la literatura científica se emplea mucho el término Hispaniola. En ocasiones se ha aplicado el término Quisqueya tanto a toda la isla como exclusivamente a la República Dominicana. Aunque se ha escrito mucho sobre ello, solamente se presenta unos párrafos escritos por César Nicolás Penson, en el periódico El Teléfono, del 8 de noviembre de 1891.
No es evidente asimismo, con ella en la mano, que el nombre de Quisqueya no es indígena ni jamás existió, y quienes primero lo escribieron fueron Herrera y Gómara, siguiendo ad pedem literoe la ilusión del Almirante de hallarse en el Extremo Oriente, y andar buscando la ciudad del cielo de Marco Polo, su Guisay, Quinsay ó Quisay, de donde, corrompiendo el vocablo, alguien dijo Quisquela, según la prosodia antigua, convirtiéndose después de i en y según la moderna? De ahí tomaron el nombre los historiadores de Indias, que han repetido los demás sin la debida crítica, así como que esta isla se llamó Haití ó Quisqueya, Babeque ó Bohío. El segundo no es de formación ni terminación lucaya; y cuanto a los otros dos, ya se sabe que el primero era el nombre que daban los indios de Cuba a Costa-firme, a la cual llamaban Caritaba. "Jamás este babeque parescio", dice Las Casas. Ni bohío tampoco, término con el cual ellos significaban caserío ó chozas. Consta q. fué un nombre infundadamente atribuído por Colón a la isla de Santo Domingo, limitado luego por el Dr. Chanca a una sola de las provincias... y adoptado por los conquistadores para expresar la idea de casa". (Juan I. de Armas) Y ya que sin quererlo, nos hemos venido tan lejos, conste que, aunque nos duela, la isla no se llamó siempre más que Haití; pues Quisqueya jamás existió bien como tampoco Ozema y lo demás.
Aún teniendo en cuenta la opinión de Penson sobre el nombre Haití, no hay pruebas seguras de que la isla tuviese algún nombre general usado por sus antiguos pobladores. Gonzalo Fernández de Oviedo, en su obra Historia General y Natural de las Indias, le llama "isla de Haití ó Española", pero esto no asegura que los taínos usaran el nombre Haití para toda la isla; sí se sabe con seguridad que usaban ese término para nombrar la región conocida en la actualidad como "Los Haitises".
El primer nombre general para toda la isla del que se tiene certeza es La Española, dado por Cristóbal Colón el 9 de diciembre de 1492.
Posteriormente, se generalizó el uso de llamar a La Española como Isla de Santo Domingo, debido a que su principal ciudad tenía el nombre de Santo Domingo. Este nombre se impuso firmemente desde principios del siglo XVI y durante los siglos XVII y XVIII, usándose de una manera universal en español, francés (traducido como Ile de Saint-Domingue) y otros idiomas. En los tratados entre Francia y España sobre la división de la isla en dos colonias, como el de Aranjuez en 1777 y el de Basilea en 1783, se dice "la isla de Santo Domingo".
Con la proclamación de la independencia de la colonia francesa de Saint-Domingue en 1804, se escogió el nombre de Haití para la nueva república como una manera de romper con el pasado. Al ocupar, en 1822, la parte oriental de la isla, los gobiernos haitianos impusieron el nombre de Haití para toda la isla pero, al proclamarse la independencia de la República Dominicana en 1844, volvió a decirse "Isla de Santo Domingo" en la parte oriental. Es decir, que por décadas la isla tuvo dos nombres: Haití y Santo Domingo. El nombre con que fue bautizada la isla por Colón, La Española, cayó en el desuso.
En 1891, la Junta Geográfica ("U.S. Geographic Board") de los Estados Unidos tomó la decisión de aceptar el nombre de Haití para toda la isla para todos los documentos cartográficos producidos en dicho país.
Pero el uso de Haití trajo muchas confusiones ya que podía referirse a toda la isla ó a uno de los países que forman parte de la isla.
La Junta Geográfica de Estados Unidos, en el año 1933 decidió, por medio de su Sexto Informe, que la isla completa sería llamada Hispaniola en la cartografía oficial de ese país.
Sobre el nombre Hispaniola, el Dr. Vertilio Alfau Durán escribió lo siguiente:
Pedro Mártir de Anglería escribió sus obras en el idioma del Lacio. Así es que las ediciones de las Décadas, así como sus otras obras, aparecieron siempre en latín.
En ellas, por esa causa, se lee Hispania y no España al referirse a la Península Ibérica; Hispaniola, y no Española, cuando habla de nuestra maravillosa isla.
En varios idiomas aparecieron las obras de Mártir de Anglería debidamente traducidas: inglés, francés, italiano, etc.
La primera traducción al español data del año 1892. En esa traducción se lee España, en donde dice Hispania. Y se lee, aludiendo a nuestra isla, La Española, en donde Pedro Mártir de Anglería, en el idioma del Lacio, escribía Hispaniola.
Pero, ¿por qué se divulgó y arraigó en el mundo de habla inglesa el nombre de Hispaniola como el de nuestra isla?
Porque la obra de Pedro Mártir de Anglería fue traducida al inglés en el propio siglo XVI. La traducción de la Década Cuarta tiene el siguiente título: "Of. Cuba, Hispaniola, and other Islands in the West Indies sea..." Las ediciones inglesas conservaron, como es natural y lógico, la ortografía de los nombres propios: Cuba, Borinquén, Quizquella. Por eso los traductores no se detuvieron, y escribieron Hispaniola, como lo vieron en el texto latino.
A modo de resumen, podemos decir:
· Aparentemente, la isla no tuvo un nombre general para los pobladores pre-colombinos. Los nombres que se mencionan parece que no aplican o no existieron.
· La isla fue bautizada por Colón en 1492 como La Española.
· El nombre de Isla de Santo Domingo ha tenido reconocimiento internacional y nacional, incluso el Artículo 5 de la Constitución Dominicana dice, refiriéndose al territorio nacional: "Está integrado por la parte oriental de la Isla de Santo Domingo y sus islas adyacentes".
El problema con este nombre es que está muy ligado a la nación dominicana, sus habitantes son dominicanos ("de la Isla de Santo Domingo") y excluye bastante a los habitantes de la parte occidental que abandonaron el nombre de Saint-Domingue para romper con su pasado colonial.
· El nombre Haití para toda la isla es muy confuso y nunca fue aceptado por los dominicanos que, durante la ocupación haitiana, siempre se referían a la "Parte Oriental de la Isla de Santo Domingo". Además, ya ha sido descartado para toda la isla en la cartografía internacional.
· Hispaniola es el término preferido en el mundo angloparlante, por las razones mencionadas anteriormente. Aunque es poco usado en el país, es posible que sea el nombre que finalmente sea el que llegue a predominar por su extenso uso en cartografías, publicaciones científicas y, por extensión, en otros tipos de publicaciones.

Bibliografía

1. Oscar Cucurullo, Jr.. 1956. Informe sobre el uso del nombre Hispaniola en la cartografía extranjera. Publicación de la Universidad de Santo Domingo, C.T., República Dominicana. Edición mimeografiada.
2. [Varios autores]. 1977. Cambio de nombre de la Isla y juego de gallos, recopilación de opiniones. Boletín de la Sociedad Dominicana de Geografía. Vol. VI, No. 6. Santo Domingo, República Dominicana.

martes, 14 de octubre de 2008

...Y que hace un geografo !!!

Geografía y geógrafos. (*)

- Geógrafo, ¿En serio…? ¿Y qué hacen los geógrafos?
Ahí es cuando a este profesional parece caérsele la estantería encima. Y no es porque no sepa cuál es su rol profesional, sino porque carece de la explicación rápida y sencilla para poder explicar su profesión utilizando solamente dos o tres palabras. Ese no es el caso del ingeniero en informática, del médico, del arquitecto y de tantos otros profesionales académicos que tienen la respuesta breve y exacta a la pregunta acerca de cuál es su profesión. Sin embargo es mucho más sencillo decir “soy profesor de geografía” y explicar que lo que uno hace es practicar “docencia en geografía”. Porque entonces es como que la mayoría de la gente se retrotrae a sus años de estudiantes y no dudan en relacionar a esa disciplina con los mapas, los nombres de los continentes, los picos de mayor altura, los ríos más largos del mundo, los países y sus capitales, etc., etc., etc. Todos esos recuerdos bastan para que aquella vieja concepción siga aún vigente en la mayoría de las mentes de las personas. Es como un símbolo tatuado a fuego que da lugar a la lógica existencia de preconceptos. La visión de la geografía actual dista muchísimo de aquella a la que aún muchos docentes están terriblemente aferrados. Hoy nuestra disciplina es amplísima y abarca temas tan diversos como la formación de las cordilleras, el crecimiento de la economía asiática, el problema de la contaminación de las plantas de celulosa, los subsidios al agro en la Unión Europea, el impacto del crecimiento urbano sobre la sociedad y el comercio marítimo mundial, lo que facilita ampliamente una concepción desordenada de la idea acerca de aquello de lo que realmente se ocupa la geografía. Porque convengamos que históricamente la geografía se ha caracterizado por su practicidad. El hombre se ha valido de ella para trasladarse de un territorio a otro, para aventurarse en lugares recónditos y para construirse socialmente. El mundo, nuestro mundo, es el que tenemos ante nuestros ojos. Ver la realidad, entender sus problemáticas y plantear las posibles soluciones es, hoy por hoy, el mejor papel que la geografía puede plantear. Recién cuando estemos completamente convencidos de que lo que estamos enseñando es terreno que corresponde al campo de los saberes geográficos, entonces sí seguramente estaremos en condiciones de poder afirmar categóricamente cual es el rol que hoy le cabe a la geografía: explicar el porqué las cosas están donde están y qué es lo que con ellas va a suceder.


Extracto del Autor:
Carlos Daniel Abasto, Profesor de Geografía con trayectos en Ciencias Sociales.